jueves, 18 de abril de 2013

EL SUR CALIENTE


'Hot sur' la novela total de Laura Restrepo

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Si se mira juiciosamente -como yo lo he hecho- el proceso escriturístico de Laura Restrepo, se puede concluir que su trabajo ha sido un camino hacia la profundización y cualificación cada vez mayor de un gran talante literario. Para quienes hemos seguido su obra, el disfrute de su última novela genera emociones profundas, además de confrontarnos con nuestro yo más íntimo, y de eso se trata fundamentalmente la buena literatura.

La novelística de Laura es reconocida ampliamente en el mundo, aunque en Colombia en ocasiones despierta resistencias. Los colombianos somos especialistas en desollarnos vivos unos a otros. Entrar en el terreno de la buena o mala literatura es muy resbaladizo. Sin embargo, en mi larga trayectoria de lecturas diversas, puedo asegurar que obras del calibre estético de ‘La isla de la Pasión’, ‘Leopardo al sol’, ‘La novia oscura’ o ‘Delirio’, no son fácilmente hallables en la escritura actual.

Pues bien, ‘Hot Sur’, es un momento culminante -hasta ahora- y un punto luminoso de ese recorrido. Nos encontramos ante lo que Vargas Llosa definió al referirse a ‘Cien años de soledad’, como novela total: Novela total, en la línea de esas creaciones demencialmente ambiciosas que compiten con la realidad real de igual a igual, enfrentándole una imagen de una vitalidad, vastedad y complejidad cualitativamente equivalentes. Esta totalidad se manifiesta, ante todo, en la naturaleza plural de la novela que es, simultáneamente, cosas que se creían antinómicas: tradicional y moderna, localista y universal, imaginaria y realista, citando de nuevo a Vargas Llosa.

Entrar en una novela tan amplia no es fácil ni sencillo. ¿Por dónde empezar? La novela nos atrapa desde su primera página. Es apasionante el trabajo realizado sobre la escritura misma y sobre el lenguaje. La voz narrativa central, la que organiza este mundo posible-real, nos deja ver sus huellas desde los inicios del relato, pero es al final cuando anuda la acción que se explicita con toda su verdad: mujer, entrevistadora, novelista. La narración se va organizando a varias voces, lo que posibilita diferentes puntos de vista: Ian Rose encadena los hechos del desenlace final, es necesario seguirlo paso a paso como hace la narradora para apropiarnos de todos los eventos; María Paz nos lleva al corazón mismo del acontecer fundante de la narración; Cleve Rose y Wendy Mellons salpican de detalles las múltiples preguntas que se suscitan en el recorrido lector.

Según el narrador / narradora supeditado con el que estemos, nos situamos frente a búsquedas en Google, a pesquisas jurídicas, a indagaciones sicológicas, a remembranzas añorantes, a noticas dispersas de periódicos, apuntes perdidos en libretas o a ejercicios de talleres de escritura creativa. Porque la obra es antes que nada una indagación en nuestra condición humana posmoderna. En igual medida nos encontramos con tradiciones de la cultura popular, desde rituales sacros o letras de canciones hasta las fotonovelas del Santo, pasando por pinturas convertidas en relatos o creencias sobre lo que ha de hacerse en la propia o ajena limpieza… O nos topamos con una tradición literaria más escogida, selecta o de élite como la de Truman Capote, Jane Austen, Norman Mailler o el más reciente Slavoj Zizek, compatriota del protagonista perverso, o las evocaciones de la mitología griega.

El lenguaje, otro personaje

Desde estas distintas voces narrativas vamos visualizando las muchas posibilidades de un lenguaje que se explota en todas las páginas de la novela. La obra es también un gran canto al lenguaje, al idioma, a la comunicación. Cabe mencionar al artículo "Laura en su Delirio" del columnista y blogger Javier Manrique Oncoy, quien critica abiertamente y con total crueldad e infamia, la narrativa y el lenguaje de la novelista en mención: "una prosa ampulosa, desleal, crudo con lenguaje de esquina lleno de dialectos y ripios sin ritmo", debo invitarle a leer Hot Sur, en esta novela, Laura Restrepo se difine con un lenguaje que también camina desde lo más impecablemente clásico hasta incluir muy convincentemente formas distintas de expresión de una comunidad hablante que necesita urgente y desesperadamente comunicarse y no tanto cuidar las maneras lingüísticas aprobadas por la academia de la lengua en Bogotá. Y es que en ‘Hot Sur’ entra de una manerela natural eso que se ha llamado spanglish y que es criticado desde tantas instancias de la cultura. Además, María Paz, con su lúcida inteligencia nos lo cuenta: tras del sueño americano olvidamos el español y no aprendemos el inglés, una comunidad que crece y se amplía y se queda sin lengua más allá de esa que redime en pedazos y que no es aceptada por los bien hablantes.

Si esto pasa con el lenguaje, lo mismo pasa con los géneros literarios. ‘Hot Sur’ nos arroja elementos épicos indiscutibles: la epopeya de los sureños en busca de su tierra que mana leche y miel (una versión actual de ‘Las uvas de la ira’); la épica de los perdedores, esos personajes que siempre fascinaron a la autora; la epopeya de esa madre fallida y totémica, posteriormente madre de todas, Mandra X, cuya dimensión gigantesca se proyecta como una sombra sobre todo el relato a pesar de su relativa marginalidad en él. Una nueva épica sobre la naturaleza mestiza y permanentemente migrante de los Estados Unidos en los que mal conviven desde eslovacos o rumanos hasta salvadoreños o jamaicanos, apoyándose o desconfiándose. Es también la novela de la íntima aventura existencial de Ian o Cleve Rose, de la búsqueda permanente de su madre por parte de María Paz o de sus culpas frente a su propia hermana. Igualmente es la auto reflexión literaria de Cleve, autor de las gráficas novelas posmodernas. Es también, en ocasiones, el thriller de la huida y la búsqueda detectivesca de la picaresca negra o policiaca.

Todo esto es la entrada a ese universo total que aspira a re-crear el mundo desde sus cimientos. Y una vez en él comulgamos con agentes, protagonistas o personajes fascinantes: amados y amantes, odiados, despreciados, temidos… Es, desde estos concretos, que los destinos de estos seres apuntan a cuestiones universales.

Y en ese mundo que ‘Hot Sur’ nos regala, nos encontramos entonces con algunos destinos que se nos prenden en el alma: Bolivia y María Paz, luchadoras que aún perdiendo siguen en la mesa sin retirarse, buscando otras combinaciones para sus sin salidas. Bolivia buscando el amor y el hogar que nunca llega, buscando también los brazos amorosos maternos que no la cobijaron. María Paz ingenua y solidaria, confiada siempre, mirando hacia adelante, según el decir popular colombiano los tropezones hacen levantar los dedos. María Paz soñadora, vibrante frente al sexo, amante de su hermana y de su desvalido perro minusválido. María Paz agradecida y sobre todo fuerte para levantarse una vez y otra vez. María Paz amadora y amante. María Paz la de múltiples rostros.

El dolor de la cárcel: el abuso, el encierro. La indefensión completa, no sólo en las dictaduras suramericanas, también en la democracia “modelo”… las reclusas al arbitrio de las pasiones y los odios de las guardianas. Y por sobre todas ellas, como ángel protector, la figura mítica de Mandra X esa mujer-madre imposible y filicida que transforma su cuerpo a partir de tatuajes e intervenciones tal vez para ocultar los días que se le fueron detrás de ese cáncer que amenazó y no cumplió. Mandra X cuya condena jurídica es innegable pero cuyo interior permanece intocado porque la narradora no nos da ese regalo.

Degradación y placer

En ese mundo apabullante nos cruzamos con destinos notables marginales: Probono, Ian, Cleve, Socorro… partidarios de los sin suerte de los abandonados de la fortuna. Seres del común que se la juegan en tareas solidarias, en dar la mano al que cae al abismo, seres cuya vida se enreda o desenreda en lo insospechado que siempre nos espera al voltear de la esquina.

Y todo el tiempo estamos rastreando-evadiendo el misterio de esa sombra real, aterradora y perversa de Jaromil, Sleepy Joe… al cual no es fácil referirnos. Sleep Joe tiene unos orígenes extraños. Su sangre viene de esa región para nosotros tan lejana e incógnita: las montañas del Cárpato, Eslovenia, región peligrosamente vecina de la Transilvania de los vampiros. Sleep Joe, este pequeño diablo, nos transporta a lo más peligroso, terrible y desdichado de la religión. Al horizonte más oscuro de las fuerzas siniestras que habitan la condición humana y que en algunas circunstancias salen a flote.

Nos lleva de la mano a la fusión entre la degradación propia o ajena y el placer. Una búsqueda que se confunde y enloquece tanto a quien a ella se niega, como a quien a ella se entrega. El relato, magistralmente articulado, nos arma el rompecabezas de un destino miserable que se busca grandioso: desde un Edipo no resuelto hasta una búsqueda insaciable de sexo y de pornografía, pasando por lágrimas y azotes enredados en figuras patéticas y tenebrosas del arte religioso cristiano o de las devociones populares que escapan al control de las instituciones.

Lo religioso en ‘Hot Sur’, pasa por el Cristo de los pobres de América Latina, distinto al Dios pulcro y burgués de los primeros migrantes del hemisferio norte, recoge la frustración de mujeres del nororiente europeo que refugian en los rosarios y en las apariciones de la Virgen la violencia y los golpes que les infringen sus maridos y termina en la tortura de los rituales degradantes y asesinos que pueblan nuestros pueblos. Lo religioso siempre ha sido una preocupación, una obsesión en Laura (‘Dulce compañía’) y en esta novela logra agarrarlo de frente y unir en un todo: los asesinos ritualistas y en serie de Colombia y de Estados Unidos, pero también las obsesiones religiosas y los oscuros motivos del corazón perverso. Sleep Joe es un obseso que reza mientras mata, que goza mientras degrada, pero también es un posmoderno cuya trayectoria profana lo improfanable. Es la actualización del refrán popular el que peca y reza empata. De esta manera Sleep Joe, reza mientras asesina o viola en la esperanza de salvarse él mismo y salvar a su víctima.

Una inmersión en esta novela es una inmersión en un mundo que nos es próximo aunque desconocido. Retoma temas que han sido trabajados por la literatura y la filmografía latinoamericanas: el sueño americano y su gran frustración, el precio que hay que pagar por no alcanzarlo, las violencias sociales en las que nos movemos diariamente sin necesidad de una guerra oficial… las relaciones imposibles: la comunicación y el amor que se buscan sin lograrse una y otra vez y se vuelven a buscar… el cuerpo como aliado, el cuerpo como enemigo, el cuerpo como búsqueda… La soledad que habita nuestras almas y nuestras sociedades, edificios y apartamentos… Y finalmente de entrada y de salida, la escritura: sus límites, sus posibilidades. Laura nos regala un solaz, solo nos queda disfrutarlo.
 
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Carmiña Navia Velasco
Cali - Colombia
 
 
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domingo, 13 de mayo de 2012

MADRE



He almorzado solo ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

      Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma ni madre a los labios.
Cómo iba yo a almorzar nonada.

      A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo,
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros,
porque estánse en su casa. Así, ¡qué gracia!
Y me han dolido los cuchillos
de esta mesa en todo el paladar.

      El yantar de estas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el brocado que no brinda la
                                                                          MADRE,
hace golpe la dura deglución; el dulce,
hiel; aceite funéreo, el café.

      Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amor.


CÉSAR VALLEJO


sábado, 28 de abril de 2012

ENTRE LA PASIÓN Y EL AMOR


CAPÍTULO IV 



   El Amor es la respuesta primordial de la soledad; no es una abstracción, sino una energía real o una gama de energías, que tú mismo puedes crear y conservar dentro de tu ser. Se trata simplemente de amar; el amor hace que el miedo desvanezca, no puedes sentir ningún temor si sientes amor.  Como todo es energía y el amor abarca todas las energías, todo es amor y expresarlo es la manifestación más real del Ser. 
El orgullo es un obstáculo para expresar un sentimiento y la comprensión para recibirlo; si se vence el orgullo, se vence el ego y se llega a comprender la vida; y,  se llega amar..."


   La pasión es la respuesta del amor, una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto.  Así; pues, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo. 

La pasión es la multiplicación de los sentidos, el frenesí absoluto, una pregunta con miles de respuestas, un misterio, una sensación desconocida y la población de nuestros sentidos. De allí podemos concluir o resumir de hacer las cosas con pasión: "Soy un apasionado a la literatura", "Hacer el amor con mucha pasión", "Trabajar con pasión", "Amar apasionadamente", etc, etc.


   El amor no es una pregunta ni mucho menos una respuesta. El amor es un espacio entre el espacio, es un vía que te conduce hacia lo desconocido, es naturaleza infinita que un ojo humano difícilmente llega comprender, es el idioma del alma y el lenguaje del corazón. 

El Amor no desvanece y no muere, tan solo deja de respirar por un segundo o por un periodo largo.  Descansa...
  El amor no se queja ni sufre, no exige sino ofrece y libera el alma; yo no he llorado por amor, no me he quejado cuando amé y fui amado, lo que si he llorado es por desamor, los amores imposibles no existen; puede ser un amor en silencio o un amor no correspondido, pero no imposible. La vida es amor y el amor es la vida, por amor existimos y para amar vivimos, es la naturaleza humana que nada puede destruir.


La pasión puede caminar sin en el amor, no necesita del amor para existir y torcer al hombre; el amor sin la pasión es un amor suave, límpido y mucho más real; y la pasión sin el amor es una elocuencia desenfrenada, es la manifestación total de deseo por las cosas, peligrosa en muchos casos pero frágil y sensible también.



TRILCE JAVIER

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miércoles, 25 de abril de 2012

Un buen perdedor - Franco de vita

Los Caminos se hacen para transitar libremente y el buen perdedor acepta su derrota con valentía, aunque el dolor y la desazón cubran sus sueños de sombra, la esperanza de volver no muere.



lunes, 16 de abril de 2012

Titanic

Música Electrónica para dibujar un misterio en el alma



TRILCE